No es difícil encontrar cualquier alimento en el mercado, sin importar la época del año en la que estemos. Pero, globalización y métodos de cultivo modernos a un lado, lo cierto es que toda fruta, verdura, carne o pescado tiene su época dorada. Ésa en la que mantiene las propiedades nutricionales, la textura y el sabor intactos. Consumir productos de temporada no solo es beneficioso para nuestra salud, sino que también contribuye a la sostenibilidad del medio ambiente.
«Además de una mejor relación calidad-precio, consumir productos de temporada garantiza la sostenibilidad del medio ambiente«, señala Luis Morán, decano del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Andalucía (Codinan) y profesor asociado de la Universidad Pablo de Olavide. «Más allá de la estacionalidad, también es importante velar por la cercanía del alimento. De este modo, se reduce el gasto en transporte y, al tener que pasar menos tiempo en cámaras frigoríficas, se conservan mejor las propiedades», añade. Esta cercanía no solo asegura frescura, sino que también apoya a los agricultores locales, fortaleciendo así la economía regional.
Durante la época de frío, el cuerpo debe ajustarse a temperaturas bajas y a la falta de sol. Para ayudarle, nada mejor que ingerir alimentos propios del invierno. Productos que proporcionan las calorías y nutrientes que el organismo necesita. Asimismo, los dietistas-nutricionistas alertan: pese a los grados bajo cero, y aunque no apetezcan, es importante no dejar de lado ensaladas, frutas o bebidas frías como el agua. Mantener una hidratación adecuada es esencial, incluso en invierno, ya que el aire seco puede deshidratar la piel y las mucosas.
Para Morán, el fresón es la fruta por excelencia para estos meses de invierno. Este producto es rico en vitamina C y otros fitonutrientes de alto contenido en antioxidantes, sustancias que, según el experto, «nos protegen frente a la aparición del cáncer y otras enfermedades«. Su origen onubense -Huelva es uno de los principales productores- y que es una comida rica en fibra son otros de los motivos por los que consumirlos. Pese a que no es 100% autóctono -Nueva Zelanda es uno de los principales países exportadores-, desde Codinan también recomiendan el kiwi, un alimento de temporada que contiene mucha fibra y vitamina C que «fortalece el sistema inmune e incide en la flexibilidad«. Además, el kiwi es conocido por su capacidad para mejorar la digestión y regular el tránsito intestinal.
En cuanto a los cítricos, tienen vitamina C, que refuerza el sistema inmunológico, son perfectos para resistir las bajas temperaturas y combatir los resfriados. Morán recomienda naranjas, limones y mandarinas. Estos productos son ricos en fibra y ayudan a mejorar el tránsito intestinal. Además, gracias a su cáscara dura conservan mejor los nutrientes. «A los fumadores, se les recomienda tomar el doble», asevera el dietista-nutricionista. El plátano, abundante en hidratos de carbono, es otro de los alimentos fundamentales, especialmente, en deportistas, ya que proporciona energía rápida y es fácil de digerir.
Por su contribución en la mejora del sistema inmune y la presión sanguínea, por su alto contenido de fibra y calcio y por su bajo aporte calórico, las espinacas y las acelgas destacan entre las verduras invernales. «No se tienen por qué comer frías, se pueden cocinar», defiende Morán. Aún así, el vegetal clave de la estación más fría del año es el brócoli. «La col lombarda y la coliflor también valen. Se consideran primas hermanas», apunta el decano de Codinan: «Existen estudios que corroboran sus beneficios en pacientes oncológicos«, reitera el experto: «Es perfecto para quienes están a dieta o tienden a engordar». Además, el brócoli es una excelente fuente de vitamina K y ácido fólico, esenciales para la salud ósea y la función celular.
El apio, vegetal que se puede consumir tanto crudo como cocido, es otra de las verduras de temporada. Según Morán, «su actividad antioxidante influye en la presión sanguínea y la tensión arterial«. A su vez, este verde impulsa la acción diurética del organismo y favorece la eliminación de líquidos. También es bajo en calorías, lo que lo convierte en un aliado perfecto para quienes buscan mantener un peso saludable.
La carne y el pescado también tienen su época del año más indicada. En aras de mantener a raya el peso y por sus proteínas de alto valor biológico -propias de los seres humanos-, en meses de bajas temperaturas, Morán aconseja pasarse al pavo y abandonar el pollo. Lo mismo ocurre con el conejo, un gran desconocido ideal para el invierno con poca grasa y rico en hierro. Este tipo de carne es versátil y se puede preparar de diversas maneras, desde guisos hasta asados.
Aunque, independientemente de la estación, se recomienda comer dos veces por semana pescado azul, que cobra especial relevancia durante el invierno. Su alto contenido en ácidos grasos polinsaturados -omega 3- lo convierten en un alimento beneficioso para la salud arterial. Así, su consumo disminuye el riesgo de arritmia cardiaca, ayuda al aparato circulatorio y previene la artritis, gran protagonista del invierno. «El pez espada y el salmón son los peces azules más propicios para esta época«, destaca Morán: «También las almejas, ricas en yodo, evitan la aparición del bocio«. El yodo es esencial para el correcto funcionamiento de la tiroides, que regula el metabolismo. Eso sí, el dietista-nutricionista es tajante: «ninguno de estos alimentos de temporada va a aportar ventajas si se consume aislado. Lo fundamental es mantener siempre una dieta sana y equilibrada». Esto implica una variedad de alimentos que aporten todos los nutrientes necesarios para el organismo.
En resumen, durante el invierno, es crucial elegir alimentos de temporada que no solo aporten beneficios nutricionales, sino que también sean sostenibles y apoyen la economía local. Incluir fresas, cítricos, espinacas, brócoli, conejo y pescado azul en nuestra dieta puede ayudarnos a mantener una buena salud y a enfrentar mejor las inclemencias del tiempo. No olvidéis consultar a un profesional de la salud o un nutricionista para personalizar vuestra dieta según vuestras necesidades específicas.
Además, es recomendable explorar recetas que incorporen estos alimentos de temporada. Por ejemplo, una ensalada de espinacas con fresas y nueces puede ser una opción refrescante y nutritiva. O un guiso de conejo con verduras de invierno que no solo es delicioso, sino que también es muy saludable. Estos platos no solo son ideales para el paladar, sino que también son una forma de aprovechar al máximo los nutrientes que estos alimentos ofrecen.
Noticia obtenida de: http://www.elmundo.es/vida-sana/estilo-y-gastro/2017/02/08/589479a8e2704ed65d8b45d8.html?cid=MNOT23801&s_kw=en_invierno_tome_fresas_citricos_espinacas_brocoli_conejo_y_pescado_azul