QUE ES EL SINCOPE VASOVAGAL

El síncope vasovagal es una respuesta del cuerpo que provoca desmayos. Conoce sus síntomas, causas y cómo prevenirlo.

QUE ES EL SINCOPE VASOVAGAL

El síncope vasovagal, también conocido como desmayo común, es una respuesta fisiológica del cuerpo que provoca una bajada repentina de la presión arterial. Aprender a reconocer sus síntomas y adoptar medidas preventivas puede ayudarte a evitar sustos innecesarios. Este fenómeno es más frecuente de lo que se podría pensar y puede afectar a personas de todas las edades, aunque es más común en adolescentes y adultos jóvenes.

El desmayo suele ser un motivo de consulta bastante frecuente en los centros de urgencias. Lo que conocemos como desmayo común, es lo que, a nivel médico, se cataloga como síncope vasovagal. Este fenómeno ocurre cuando el cuerpo experimenta una caída brusca de la presión arterial, lo que reduce temporalmente el flujo sanguíneo al cerebro. Esta reducción en el suministro de sangre se debe a una respuesta exagerada del nervio vago, que forma parte del sistema nervioso autónomo y regula diversas funciones involuntarias del cuerpo.

¿Por qué se produce?

Esta reacción puede ser desencadenada por varios factores, que a menudo están relacionados con situaciones de estrés o cambios en el entorno:

  • - Estrés emocional intenso, como el miedo o la ansiedad.
  • - Dolor severo, que puede provocar una reacción del sistema nervioso.
  • - Permanecer de pie durante períodos prolongados, lo que puede dificultar el retorno venoso.
  • - Exposición a ambientes calurosos, que puede causar dilatación de los vasos sanguíneos.
  • - Fatiga extrema, que puede afectar la regulación de la presión arterial.
  • - Predisposición a tener presión arterial baja, que puede ser genética o adquirida.

Además, existen otros factores menos comunes que pueden contribuir al síncope vasovagal, como la deshidratación severa, el consumo excesivo de alcohol o ciertas condiciones médicas como la diabetes o trastornos cardíacos. Es importante tener en cuenta que cada persona puede reaccionar de manera diferente ante estos desencadenantes.

Síntomas

Antes de un episodio de síncope vasovagal, es común experimentar signos y síntomas que actúan como advertencias, conocidos como pródromos. Algunos de estos son:

  • - Sensación de mareo o inestabilidad.
  • - Náuseas o malestar estomacal.
  • - Temblor o sudoración excesiva.
  • - Sudoración fría, que puede ser un signo de estrés.
  • - Visión borrosa u oscura, que indica falta de oxígeno en el cerebro.
  • - Palidez, que es una respuesta del cuerpo a la disminución del flujo sanguíneo.
  • - Palpitaciones o aumento del ritmo cardíaco.

Si la persona no se sienta o se acuesta rápidamente al notar estos síntomas, puede perder el conocimiento brevemente y sufrir una caída. Es importante que, al experimentar estos síntomas, se busque un lugar seguro para sentarse o recostarse, lo que puede ayudar a prevenir el desmayo. En algunos casos, las personas pueden experimentar una sensación de despersonalización o desrealización, lo que puede aumentar la ansiedad en el momento del episodio.

Prevención y tratamiento

Para prevenir episodios de síncope vasovagal, se pueden adoptar algunas medidas prácticas:

  • - Mantenerse bien hidratado, especialmente en climas cálidos.
  • - Evitar cambios bruscos de posición, como levantarse rápidamente.
  • - Aprender técnicas de relajación para manejar el estrés.
  • - Usar medias de compresión si se tiene predisposición a problemas circulatorios.
  • - Realizar ejercicios de fortalecimiento de la musculatura de las piernas, que pueden ayudar a mejorar el retorno venoso.

Si los episodios son recurrentes, es recomendable consultar a un médico para descartar otras condiciones subyacentes. En algunos casos, el médico puede recomendar un seguimiento con un cardiólogo o un neurólogo, dependiendo de los síntomas y la historia clínica del paciente. Recuerda que Zemma Brokers cuenta con amplias opciones para elegir el Seguro de Salud que más se ajuste a tus necesidades. Proteger tu salud es fundamental, y tener un seguro médico adecuado puede ofrecerte tranquilidad ante cualquier eventualidad. No esperes a que ocurra un episodio para informarte; la prevención es clave.